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8 consejos para no fallar montando stands o espacios comerciales

Escrito el por Elena Placido Lozano 1 Comentario

Stand
Esta semana en TARSA hemos realizado algunos trabajos fuera de oficina, todo un reto en el mes de agosto.
El montaje de stands y espacios comerciales es un tema complicado en el que la coordinación y la previsión es muy importante.
Vamos a ver paso a paso lo que se debe tener en cuenta:
– Lo primero es tener claro qué se va a hacer y qué funciones debe de cumplir dicho espacio.
– Antes de diseñar y producir, tener claras las medidas de los elementos. Una medida mal tomada puede ser un problema a la hora del montaje.
– El stand tiene que representar la identidad de la marca y sobretodo cumplir la función de transmitir la imagen de marca o mensaje.
– Una vez producida la imagen hay que preparar el montaje. Días antes lo mejor es crear una lista de los elementos que se deben llevar al montaje:
herramientas, estructuras para la imagen, merchandising… lo que nunca puede faltar en un montaje son la cinta de doble cara y las bridas, siempre te pueden salvar de algún problemilla imprevisto.
– El día del montaje es importante no olvidar nada de la lista y repasar todo con minuciosidad, hay que evitar hacer viajes por descuidos, nos pueden hacer perder mucho tiempo y dinero.
– El trabajo durante un montaje es duro y contrarreloj, los plazos son ajustados y todo tiene que quedar bien a la primera. Hay que ser meticuloso y tener claro el orden a seguir en el montaje, empezando por los elementos más grandes y las estructuras principales y terminar dando los últimos retoques con detalles que vistan nuestro stand.
– Una vez finalizado el montaje es importante revisar que todo funciona correctamente y está listo para su utilización.
– Por último y no menos importante es el desmontaje, también es aconsejable llevar una lista para revisar que no falte nada de material retornable.
Esas son algunas de las pautas que os aconsejamos que sigáis para este tipo de eventos itinerantes y/o temporales, aunque lo ideal es contactar con profesionales como nosotros para este tipo de trabajos, confiar en empresas que se dedican a ello ahorra tiempo y dinero.

La primera impresión

Escrito el por Elena Placido Lozano Deja tu Comentario

Logos cromáticos

Al igual que con las relaciones interpersonales, la primera impresión que tienen los clientes de una marca o empresa es muy importante.

En el caso de una empresa, su logotipo tiene que representar sus valores, su filosofía e incluso sus aspiraciones. A través de él, la marca tiene unos segundos para agradar, persuadir y convencer a un cliente o comprador. Y, aunque parezca exagerado, la primera impresión muchas veces es la que vale, ya que el consumidor en multitud de ocasiones no da segundas oportunidades.

Por ello, es necesario que tu imagen de marca acompañe a la forma de ser de tu empresa y transmita bien tus valores. Ya no se trata de tener un logotipo bonito, se trata de saber qué quieres transmitir: empresa joven o con años de experiencia, seria o divertida, sencilla o compleja, preocupada por el medio ambiente…

No solo importa la forma, también el color, los colores hablan, transmiten sensaciones y percepciones, aunque nunca iguales para todas las personas, por ello es importante saber a qué público nos queremos dirigir. Por ejemplo, si queremos que sea atractivo para los niños utilizaremos colores brillantes y si es a un público más selecto y adulto plantearemos nuestro logotipo con gamas de colores más oscuros o negros.

Por ello es de gran ayuda para los diseñadores que el cliente tenga claros sus valores, filosofía y principalmente su público objetivo. Pero como dice el refrán, para gustos los colores.

El líder ¿nace o se hace?

Escrito el por Reme García Martínez Deja tu Comentario

Community Manager por elkokoparrilla (CC)

Muchas veces me he preguntado si el líder nace o se hace… y más dedicándome a esto de la comunicación institucional. ¿Podemos conseguir que nuestros clientes o portavoces se conviertan en focos de influencia y persuasión entre los medios de comunicación, su sector o la sociedad en general? Es cierto que todos tenemos en mente líderes natos que con espíritu casi “divino” han conseguido siempre posicionarse y arrastrar a las masas. Pero ¿qué hay de improvisación y qué de cuidado esfuerzo y trabajo en ello? La influencia se aprende, se forja con rigor, estrategia y método y sobre todo, no se improvisa. Es decir, el líder, aunque nace, también se hace. Y de eso ha enseñado, y mucho, el recién fallecido Enrique Alcat en obras de tanto nombre como ¡Influye! Claves para dominar el arte de la persuasión”.

Repasando algunos de sus consejos me he dado cuenta del gran valor que puede aportar a la comunicación el “cariño verdadero”. Grandes teorías, medidores de influencia, la revolución del mundo digital y tecnológico… todo recorre nuestro día a día con un, y perdonen mi atrevimiento, punto de frialdad. Alcat habla de elementos tan humanos y, en cierto modo, casi de “valores” que, por qué no decirlo, me han enternecido el día y me han hecho replantearme muchas cosas. Humildad, paciencia, simpatía, saber escuchar y preguntar, la empatía, la reflexión, la serenidad o el valor de los pequeños detalles son algunas de las claves que nos propone el reconocido comunicador y escritor para dominar el arte de la influencia y la persuasión. ¿Os resulta tan llamativo como a mí oír hablar de estos conceptos en la locura de mundo mediático, económico, político y social en el que nos vemos envueltos? Para mí la apuesta es clara: líderes y portavoces “de verdad”, capaces de comunicar e influir positivamente en los demás, volviendo a la autenticidad de una sonrisa suave, una mirada a los ojos, un carisma real y un gesto cercano. Gracias Enrique Alcat y D.E.P.

Eventos con “Engagement”

Escrito el por Valeria Deja tu Comentario

Ya hace un tiempo que se habla del engagement como un elemento indispensable en el marketing y cada vez lo es más en los eventos. Pero ¿a qué nos referimos exactamente?

Cuando hablamos de engagement hablamos de compromiso, y si lo trasladamos al mundo de la comunicación podemos decir que se trata de la intensidad con la que una persona conecta con una marca u organización. Es decir, la disposición que se tiene para relacionarse con ellas y los eventos son un escenario perfecto para medir ese grado de implicación de sus públicos.
Aunque hay muchísimas cosas a tener en cuenta, nosotros las hemos resumido en este breve decálogo:

  1. Identificarnos con el publico

    Este es el primer punto porque es algo clave. Debemos conocer a nuestro público, saber lo que le gusta y lo que quiere y ponernos en su lugar. ¿Qué pensarías si tú fueses el público al que va dirigido el evento?

  2. Elegir el momento adecuado

    El compromiso no es automático, no tenemos ningún interruptor que nos conecte con la marca o empresa, por lo que siempre hay que elegir los momentos adecuados para dirigirnos al público en un evento. Y tal vez no lo consigamos a la primera ni a la segunda, por lo que una estrategia a medio-largo plazo es lo indicado.

  3. Storytelling

    Una buena historia con recompensa. No debemos olvidar este concepto que, también, hace relativamente poco ha entrado en nuestras vidas. Al público le gusta que le “contemos” cosas y han de estar perfectamente estructuradas para conseguir uno de nuestros objetivo que detallamos en el siguiente.

  4. Involucrar

    El publico ha de sentirse parte de la historia, parte de la marco u organización. Uno de los puntos indispensables es interactuar con él. No nos sirve un evento espectacular en el que el público simplemente llega, mira y se va, ya que esa espectacularidad con el tiempo se olvida, se pierde.

  5. Pertenencia a un grupo.

    Este punto está estrechamente relacionado con el anterior. El sentimiento de pertenencia a un grupo se consigue involucrando al público, haciéndolo partícipe ya sea directa o indirectamente, que se sienta identificado con los valores o formas de pensar que se transmiten en el evento y que transmite la marca u organización.

  6. Jugar con la consciencia y la inconsciencia

    Cuando hablamos de inconsciencia hablamos de lo que queremos, nuestros instintos, aquello que nos ofrezca una recompensa rápida, como por ejemplo un buen catering, la decoración, una iluminación espectacular, regalos, muestras… Por el contrario, la consciencia es lo que nos gusta, nuestros deseos para conseguir algo en el futuro y cómo debemos hacerlo. Por ello involucrar al público y hacerlo partícipe de nuestra historia es tan importante, ya que esa consciencia es la que perdurará en el tiempo y con la que se adquirirá un alto grado de compromiso.

  7. Elemento social

    Debemos incluir un elemento social que nos haga compartir con el público los valores que nos transmite nuestra historia.

  8. Evitar lo negativo

    Algo que tenemos muy claro en el mundo de los eventos es que por muy bien que haya salido todo, por muy bien que lo estén pasando los asistentes, el más mínimo detalle negativo puede mandarlo todo al traste. Debemos minimizar al máximo los riesgos porque si no el público se quedará con ese aspecto en el que hemos fallado.

  9. Cumplir expectativas

    No podemos invitar a nuestro público a un evento que tendrá unas características y después a la hora de la verdad no tenga nada que ver con lo anunciado o con lo que el público espera ya que, retomando el punto número 1 de nuevo, debemos identificarnos con el público y saber lo que le gusta y lo que quiere.

  10. Recompensa

    Todo acto de compromiso requiere de reciprocidad, si tú le pides algo a tu público les debes ofrecer también algo a cambio. Debemos tener en cuenta que asistir a nuestro evento ha requerido de esfuerzo por parte de los asistentes ya que han dejado de hacer “algo” por venir.

¿Echáis en falta algo? ¿Créeis que ha evolucionado mucho el engagement?