Según el Libro Verde de la Unión Europea “ser socialmente responsable no solamente significa cumplir plenamente las obligaciones jurídicas aplicables, sino también ir más allá e invertir «más» en capital humano, en el entorno y en las relaciones con las partes interesadas”. Precisamente, en estos tiempos convulsos que estamos viviendo, “invertir” es lo que más cuesta, tanto en capital humano como en comunicación, acciones sociales o RSC. Pero, ahora más que nunca, no debemos olvidar que la reputación es “un aspecto esencial para que las empresas sean capaces de diferenciarse de las demás, generar ventajas competitivas y alcanzar un crecimiento sostenible en el tiempo”, como afirma Ignacio Galán, presidente de Iberdrola y del Foro de Reputación Corporativa.
Las cartas están pues sobre la mesa. Aquellas empresas y entidades que apuesten ahora más que nunca por la comunicación y por la Responsabilidad Social Corporativa aprovecharán mejor sus bazas y sin duda lograrán diferenciarse de un modo muy positivo de la competencia. Es el momento de volver a ilusionarse y de arriesgar. Ser más y mejor comunicativo, y no escatimar esfuerzos en ser socialmente responsable, harán de nuestras compañías grandes familias, implicadas y muy bien reputadas. Esto nos hará más fuertes y resistentes ante cualquier tipo de crisis.
